Camps de maduixes

Hola, hola!

Hace muchísimo que no escribo, y ha sido por una mezcla de todo: pereza, superstición, falta de tiempo, no sabía cómo empezar…. y a raíz del primer comentario que he recibido, me he animado para explicaros cómo fue todo.

Como dijo jack el destripador… vayamos por partes. Mi estimulación ovárica (con 75 de gonal y 300 de menopur), empezó el 22 de marzo. He de decir que, a pesar de ser la tercera estimulación, me costaba muchísimo pincharme. No sé si era porque había perdido la práctica, por las agujas o porqué, pero cada noche era una mini tortura. Llegué a tener la barriga llena de heriditas.

Tuve revisión folicular tres veces antes de la punción, y cada día que iba salía más deprimida y desanimada. Para empezar, mis ovarios iban lentos, y me aumentaron la dosis (150 de gonal + 300 de menopur). Luego, las ginecólogas no eran empáticas. Sé que en la SS tienen los medios limitados y que he de estar agradecida, porque he tenido la oportunidad de poder hacer el tratamiento, pero… joder, que a veces me daban unas noticias con poco tacto que me hundían en la miseria: “Uy, que lenta vas”, “Ay, que no vamos a llegar a punción”, “Tus ovarios están viejos y no responden igual de bien que en los otros tratamientos”, “No te podemos subir más la medicación y si no mejora la cosa te cancelamos punción”, y así…. Cada día que salía, lloraba y llamaba a A., y para colmo, ¡un día me pusieron una multa por hablar por teléfono mientras conducía! (culpa mía, lo sé, pero fue el broche de oro para un día de mierda).

Efectos secundarios, pues no muchos. Lo único que estaba depre, pero lo achaco a que me daban malas noticias en los controles. Finalmente, en el último control me dieron el visto bueno: suponían que podrían sacar mínimo 3 óvulos.

El día de la punción, a diferencia de las dos veces anteriores, llegamos al hospital demasiado pronto, y tuve que esperar una hora hasta que me llamaron para entrar. Al poco de estar con la vía puesta, vino un chaval muy majo a buscarme y estuvimos hablando. Me contó que su chica y él también tenían problemas para quedar embarazados, y yo, como buena veterana le dije “¡No espereis ni un momento! Buscad a un especialista y haceros pruebas”.

En quirófano, como siempre: todos muy amables y atentos. En el hospital Josep Trueta de Girona siempre me han tratado así, y es muy de agradecer, necesito trato humano. La anecdóta fue que me enteré, porque hablaban entre ellas, que la ginecóloga que me iba a hacer la punción estaba de 32 semanas! mira que la había visto otras veces en consulta, y nunca, nunca, nunca, me había dado cuenta… ¿será que se esconde la barriga para que a las infértiles no nos duela?

Me durmieron (me encanta cuando me sedan…. es fantástico notar cuando me entra el sueñecito, e intento mantener la conciencia hasta el momento en que me quedo out), y al despertar, me quedé sola en reanimación esperando, en vano, la llegada de la gine embarazada para que me explicara como habia ido todo y cuántos óvuos había dado. Pues la tía no vino, y a mi me molestó un poco, porque es una falta de educación y consideración. Vino A a buscarme, y me dijo que habían sacado ¡6 óvulos!, y me quedé ojiplática…. ¿¡pero no habíamos quedado que había respondido muy poco esta vez?!. En fin, para que veamos todas las previsiones de los ginecólogos…. Mientras yo dormía el sueño de los justos, A fue a dar la muestra a la clínica Girona (la SS tiene el laboratorio de reproducción asistida allí), él siempre se lleva la mejor parte, y eso que no tienen sala de extracciones! tiene que ir al lavabo… suerte que hoy en día con los smartphones, cualquiera puede buscar “inspiración” para estos menesteres.

Me desperté con dolor, porque durante la punción aprovecharon para hacerme una pequeña dilatación del cuello del cérvix. No sé si os comenté que me hiceron una conización el año pasado por culpa de una infección del virus del papiloma humano, y aprovecharon que estaba dormida para hacerlo y facilitar la transfer.

 

De estos 6 óvulos, obtuvimos 2 embris, y, a pesar que una de las gines me había dicho que quizá congelarían para hacer transfer al mes siguiente, al final decidieron que no, que transfer a día 3. A mi ya me iba bien hacerlo así. Soy partidaria de hacer transfer en fresco, y en mis estimulaciones, a pesar de las hormonas, me recupero en pocos días (dieta y ejercicio, no falla). La punción fue un miércoles, y al viernes siguiente nos dirigimos a la clínica, a por la lentejita.

Nos metieron en otra sala diferente de las anteriores veces, y allí llegó otra doctora. Nos dijo que el segundo embri no había seguido evolucionando (pobrete mío) pero que el que quedaba era MUY bonito y de buena calidad. Lo vimos en la pantalla del televisor, y sí… un embrión Clase A de libro. La transfer, muy incómoda. Me estaba meando viva, y aunque tenía el cérvix dilatado, al introducir la cánula me dolió un pelín y A me dijo que había sangrado un poquito (pero no me di cuenta). Esta gine me dijo que, a los cinco minutos, si quería ya me podía levantar para ir al lavabo, y me riñó porque había bebido demasiada agua. Y yo con cara de “¿me quieres dejar en paz, que me estoy meando, la enferemera me está apretando con el ecógrafo y tu me estás trasteando el cuello del útero y no tengo 5 años?”.

La betaespera fue muy tranquila y contenta. Ni pérdidas, ni nervios, ni nada raro a destacar, y llamadme bruja, pero tuve la sensación de que había ido bien y que me había quedado embarazada: tenía pequeñas sensaciones -un poco de cansacio, ausencia total de síntomas de regla….-. A y yo estábamos muy contentos, con miedo, sí, pero sabiendo que si no salía bien, haríamos otro tratamiento, y quieras que no, eso nos daba tranquilidad.

El día de la beta (19 de abril de 2017, 12 días post-transfer), me puse histérica. Por la mañana, fui al hospital, y, cosa curiosa, me encontré con otras dos chicas (una que se llamaba igual yo) que también estaban allí para lo mismo. Al salir, me puse a hablar con la chica que se llamaba igual que yo, y nos reímos un poco de todo. Era su primera fiv, y se la veía muy contenta. Ojalá le haya ido bien.

El análisis fue a las ocho y cuarto de la mañana. No me llamaron hasta las 12:45h. Os podéis imaginar qué horas pasé. Palpitaciones, nervios, me faltaba el oxígeno…. fui a ver a L, mi terapeuta, y mientras hablaba con él de todo el proceso y demás, sonó el teléfono. La doctora embarazada: “Hola, qué tal E, ¿cómo estás?”. Yo, casi sin voz: “Bien…. nerviosa”, y ella: “Felicidades, que estás embarazada”.

Buf. Buf. Buf. Cómo si me hubiera tirado a una piscina con agua calentita y estuviera flotando en líquido amniótico. Mientras la gine me indicaba las pautas a continuar y el próximo día de la eco, yo casi ni la oía, me abracé a L, empecé a llorar y le besaba todo el rato. Llamé a A nada más colgar a la gine, y al contárselo, casi nos ponemos a llorar los dos: que le quería mucho, que él me quería mucho, que ya hablaríamos por la noche. Mi cumpleaños es el 22 de abril, y HA SIDO EL MEJOR REGALO DE MI VIDA.

Es maravilloso cuando tienes una beta positiva, no os lo voy a negar. Sin embargo nuestra alegría era muy contenida. El año pasado me quedé embarazada, pero no pasamos de la semana 7 (el 13 de abril fue cuando me lo dijeron), y fue muy, muy duro. Nos da miedo pasar por lo mismo este año, sin embargo, al mismo tiempo sé que este año tengo muchas más probabilidades que vaya bien: me corregieron la forma de mi útero y estoy tomando mediación para evitar el rechazo inmunológico de mi lentejita. (adiro+prednisona+vitaminas prenatales)

Tengo ecografía el día 5 de mayo, pero como del hospital tengo malos recuerdos, hablé con mi gine del seguro y la veré este jueves. Iremos A y yo (el año pasado él no pudo venir a la primera eco, porque estaba de viaje), y cruzo dedos para que vaya todo bien. Durante estos días, lo que siento es mucho cansancio, mucho dolor de pecho (pero hasta el extremo que no me puedo poner encima ni la correa del bolso), por las mañanas me siento como si me hubiera fumado un porro…. En fin, cada embarazada es un mundo.

Estoy MUY ACOJONADA… me da miedo volver a pasar por lo mismo que el año pasado.

ya os contaré qué tal.

Un abrazo

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Un comentario sobre “Camps de maduixes

  1. Hola!!!
    Me alegro un montón por tu +!!! Entiendo perfectamente tu cautela, las que hemos pasado por lo mismo (o parecido, porque cada caso es un mundo) tenemos que ir pasito a pasito y no nos podemos permitir el lujo de estar tranquilas, peeeeero, hay que confiar en que algún día tendremos la suerte de cara y conseguiremos nuestro deseo.
    Un abrazo! Y ya verás que esta será la re-finitiva.

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