El (La) electroplasta

(Feliz 2017! venga, que faltan pocas entradas para llegar al momento actual en el que estoy)

Después de superar mi aborto retenido (se produce cuando el feto que se encuentra dentro de la placenta muere y el cuerpo no es capaz de reconocer la pérdida del feto y no lo expulsa), pasé unas semanas MUY JODIDAS, y me costó mucho lidiar con mi familia política, pero antes os pondré en antecedentes:

A es el mayor de tres hermanos, y ha sido el último en tener pareja seria (yo). Los otros dos empezaron sendas relaciones en la adolescencia, y nunca han cambiado de chica. Cuando yo llegué a esa familia, no me aceptaron al principio por mi carácter. Soy muy expresiva y muy, muy abierta (a veces incluso demasiado), y también soy muy sobona y siempre estaba dando besos y tocando a A. y eso les incomodaba. A mi me daba igual, porque ellos ni me iban ni me venían, de hecho, ni siquiera era consciente que no me dirigían la palabra porque en las comidas familiares yo solo charlaba con A y con mis suegros. Por lo que me enteré después, parece ser que les incomodaba mi afectividad porque se pensaban que fingía y que era muy falsa (¿¿??madre mía, si ahora, 6 años después, sigo metiendo mano a mi marido como si fuera la primera vez….). Ahora las cosas son muy diferentes: hasta incluso les hago broma y nos explicamos tonterías, tenemos una relación cordial y superficial. Muy superficial.

Con mis cuñadas, la cosa era diferente. El pequeño está con una chica que me caía más o menos bien. Es callada y discreta, muy seria y al menos me hablaba. Lo malo era (ahora ya no tanto) es que en esa época ella tenía 19 años y yo casi 29, la diferencia de edad era muy grande, y no teníamos (tenemos) muchas cosas en común, pero podíamos mantener una charla tranquila y agradable, sin intimidad ni cercanía, pero al menos neutra.

Con la pareja del hermano mediano la cosa es diferente. MUY diferente. Desde el primer momento, hubo cierta rivalidad entre las dos. Hasta mi llegada, ella era la “ama” de la casa. No solo era la que llevaba más tiempo de relación con el mediano, sino que también había sido la única mujer joven, y como tiene un carácter un tanto dominante, pues se sentía en su salsa en esa casa. Ella y mi cuñada pequeña se llevan muy bien. También creo que se sentía algo anonada, porque me presenté en esa casa, sin pizca de vergüenza, comportándome con mucha naturalidad, haciendo bromas, hablando con mi suegra, y creo que se sentía muy incómoda… y ella me parecía falsa, que no me podía fiar de lo que me decía, y como a mí, también le gustaba ser el centro de atención… vamos, demasiadas reinas para tan poco territorio.

Los primeros años no tuvimos problemas, tampoco interactuábamos mucho la verdad. Se podría decir que nos tolerábamos. La cosa cambió en el 2014. Ellos se habían casado el 2013, y en su boda me lo pasé de muerte, pero claro, ya estábamos buscando el embarazo desde hacía un año, tenía muchas sensaciones agridulces y ya estaba empezando a desesperarme (y yo que pensé que iría a la boda con un bombo….).

Ella siempre había dicho que tenía ovarios poliquísticos e hipotiroidismo, y que todos los gines le habían dicho que tardaría mucho en embarazarse, que se pusiera cuanto antes. Cómo siempre repetía lo mismo (como un loro), la creí y pensé que les costaría tanto como a nosotros, y que no debía preocuparme, que seguramente me embarazaría antes yo. Gran equivocación: a finales de 2014, cuando llevaban un año y tres meses de casados, nos dijo la abuela de A que ella estaba embarazada (porque ella a mi no me dijo NADA. Ni siquiera me dirigió la palabra, yo la felicité por educación, pero ahora pienso que debería haberla ignorado). Y tomando sólo seidivid, la muy hija de la gran puta. De hecho, me enteré después que se estaban haciendo pruebas para poder entrar en la lista de reproducción asistida de la sanidad pública. Justo antes de hacerse la histerosalpingografía, se enteró que estaba preñada de tres meses (para ella tres meses sin la regla era lo normal, y cuando se encontró muy mal, fue al hospital de urgencias, temiéndose lo peor, y le dieron la noticia).

Fue una puñalada en mi corazón y una decepción enorme, grande y dolorosa. Me llené de rabia, ¿cómo era posible que esa mendruga me hubiera pasado por delante y se hubiese preñado sin saberlo? Yo, que soy regular como un reloj y siento cuando ovulo? Yo, que llevábamos ya casi tres años buscando embarazo? ¿Cómo era posible?, me parecía todo TAAAAAAAAAAAN INJUSTO! El universo se descojonaba de mí.

La niña nació en junio de 2015, pero los meses anteriores, ir a comer todos juntos me provocaba ansiedad. Verla con la barriga, explicando sus síntomas, volviéndose super mami…. La hubiese matado a patadas. Me jodía aún más porque ella, no sé cómo, se había enterado que A y yo también queríamos tener hijos y nos estaba costando mucho, mi ego estaba profundamente herido (la muy cabrona me había ganado!). Además, en mayo de 2015 tuve mi primera fiv/icsi (con bioquímico incluído) y aún me sentí peor.

Lloré mucho en esos meses, A no me comprendía y también estaba entre dos aguas: no dejaba de ser su hermano (y eso que a él tampoco le caía muy bien ella), y le dolía que yo solo soltara sapos por la boca.

Lo único que me consolaba era verla pasándolo mal con los síntomas. Y que se puso como una foca, llamadme mala.

Cuando nació la niña (parto normal, sin complicaciones) al ir a visitarla tuve mi primer cruce de odio post-parto hacia mi cuñada porque no me la dejó coger. Sé que hay algunas mujeres que se comportan así, y que hay que respetarlas, y bla bla blí blí, pero qué queréis que os diga: me tocó mucho el coño, porque sentí que, aunque no me dijera nada con palabras, ya marcó ella como quería que yo me relacionara con la niña: verla pero no tocarla.

Juro que estuve durante un par de meses intentando pensar en cosas bonitas, en querer sentir buenos sentimientos hacia mi cuñada y hacia la niña, intentar quererlas a las dos, pero me consumía por dentro, porque estaba reprimiendo mucho mis verdaderas emociones.

Y un día los dejé salir: empecé a pasar de la niña y de mi cuñada. No le hacía fiestas, no pedía cogerla en brazos, no le daba besos, no le preguntaba sobre cómo hacía las caquitas, no me interesaba por el estado de salud de mi cuñada: me sudaba todo el coño. Y ella hizo lo mismo: no me incluía cuando enseñaba fotos, no me contaba nada de la cría (cosa que agradecí mucho), tampoco me envió ninguna foto…. Y por fin me sentí a gusto. No hay mayor tortura para mí que obligarme a actuar de manera diferente a como pienso, y cuando me reconocí mi rechazo/indiferencia hacia la niña, por fin me sentí bien y me relajé cuando estaba en la misma habitación que ellas dos. Y tampoco parece que mi actitud molestase a mi cuñada, creo que a ella también le venía bien que yo pasara de ellas.

Eso no quiere decir que me comporte así con todos los críos, sólo con los que no me gustan. Y mi sobrina no me gusta, así de sencillo (es que ni me gusta llamarla “mi sobrina”). Todos tenemos nuestro  carácter, y sentimos afinidad o no según conocemos a alguien. Esta niña ha tenido la mala suerte de ser hija de quién es (y pienso que será igual que ella… físicamente son dos gotas de agua), y le he puesto mi cruz. Tampoco me importa no quererla, al fin y al cabo, esta niña ya tiene quien la quiera.

Añado también que le cogí más manía a mi cuñada porque a raíz del nacimiento de la niña, la relación de mi suegra y ella ha empeorado, porque mi cuñada piensa que mi suegra (que es un trozo de pan bendito) es muy intervencionista y la quiere mangonear en el cuidado de la niña. Es que es imbécil (mi cuñada). Por eso digo que es falsa: veo unas reacciones que yo luego pongo en común con mi suegra, y la pobre alucina sobre cómo puede distorsionar esta chica lo que pasa alrededor.

A raíz de esto, mi cuñada ha dejado de ir tanto por casa de mis suegros: sólo una vez a la semana, y supongo que porque mi cuñado le habrá hecho algún ultimátum. Hay semanas que ni viene, porque tienen otros planes (se escaqueará). Y a mi me duele, porque mi suegra sí que quiere a la niña, y sufre cuando no la ve. Y yo quiero mucho a mi suegra y tienen derecho a ver a su nieta.

Ahora, que la niña tiene un año y poco, sigo igual. No le hago mucho caso, pero tampoco me molesta su presencia. Y he descubierto que mi cuñada me tiene algo de envidia porque yo no tengo hijos y puedo hacer muchas cosas que ella no puede. Por no hablar que sigue igual de gorda y yo estoy delgada. Y no sabéis el placer que me da, aunque en fin, las infértiles ya sabéis que esto son gilipolleces comparado con la pena que sentimos por no ser madres, aunque en fin, es el gran motivo vital: siempre queremos aquello que no tenemos.

Nos leemos!! ❤

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